JESUCRISTO: EL PORTADOR DEL ÚNICO MENSAJE SALVADOR—¿ESTÁ USTED SEGURO DE QUE LO CONOCE?

 

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)  

El amor de Dios por el Mundo 

 Todos sabemos que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios…Porque el que Dios envió, LAS PALABRAS DE DIOS HABLA; pues Dios no da el Espíritu por medida. El que CREE EN EL HIJO (es decir, en él como el Cristo y en su mensaje del reino) tiene vida eterna; pero el que REHUSA CREER en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. (Juan 3:16-18,34, 36). 

 Cuando uno examina estos versículos inmediatamente concluimos que Dios amó tanto al mundo que mandó a Su propio Hijo unigénito, para que todo el que en él crea, no se pierda más tenga vida eterna. Esto quiere decir que creer en el nombre o en la persona del unigénito Hijo de Dios, quien habló las palabras de Su Padre (empezando con su mensaje del reino) da vida al mundo. Así que todo aquel que rehúsa creer en el Hijo, es decir, en su Persona como el Cristo de Dios, y en las Palabras que él trajo del Padre (como Su mensajero), será condenado. 

 Jesús revela el mensaje o las Palabras del Padre para Salvación 

 Jesús dice: “Al que oye MIS PALABRAS (¡que son de Su Padre!), y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo”(Juan 12:47). Estas palabras del Padre eran (…y son) un singular anuncio que Jesús proclamó al mundo como Su mensajero predilecto. Este vocablo “anuncio“ o “proclama” lo encontramos en el libro de Juan, que dice: “Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a NUESTRO ANUNCIO? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?” (Juan 12:37,38). En Hechos leemos también: Dios envió MENSAJE a los hijos de Israel, ANUNCIANDO el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos” (Hechos 10:36). Así que Jesús fue un mensajero del Padre, el Portador de Buenas Nuevas de gozo y salvación para el mundo, el único remedio salvador que es llamado: El evangelio de la paz o también “LA PALABRA”. 

 El Evangelio de la Paz es el mensaje del Reino de Dios 

 En Lucas 4:43 el propio Jesús definirá su mensaje de este modo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el EVANGELIO DEL REINO DE DIOS, PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO”. Es más que evidente que el anuncio o mensaje de Cristo es lo que se conoce como “la Palabra de Dios”. Y la palabra de Dios para el mundo es el reino de Dios, el evangelio salvador que debemos creer y proclamar.

 El mismo Jesús, en la parábola del sembrador, llama al reino, “la palabra”. Dice así Jesús: “Cuando alguno oye LA PALABRA DEL REINO y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino” (Mateo 13:19).

 En Marcos 1:1,14,15 vemos a Jesús cumpliendo su misión como mensajero o proclamador del mensaje o la palabra: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS, y diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; ARREPENTÍOS, y creed en el evangelio” (Marcos 1:15).

 Y en Lucas 8:1,2; 9:1,2 veremos que Jesús encomendó a sus propios seguidores a predicar este mismo mensaje salvador que es el reino de Dios, e incluso a muchos otros que no eran necesariamente sus apóstoles (Lc 9:60-62).

El apóstol Pablo imitó a Jesús anunciando el mismo mensaje

En el libro de los Hechos vemos a Pablo predicando el reino de Dios tanto a sus paisanos fuera de la tierra prometida como a los gentiles.

Hechos 14:22: confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el REINO DE DIOS.

Hechos 19:8: Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del REINO DE DIOS.

Hechos 20:25: Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el REINO DE DIOS, verá más mi rostro.

Hechos 28:23: Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el REINO DE DIOS desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.

Hechos 28:31: predicando el REINO DE DIOS y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

La necesidad de “renacer” para ver y entrar en el reino

El Señor Jesucristo le dijo a Nicodemo que era necesario que él “volviera a nacer” para entrar en el reino de Dios. Y este renacimiento tenía que ver con el bautismo para el perdón de los pecados y la recepción del Espíritu Santo (Juan 3:3,5). Pero nadie puede entender el significado del bautismo sin entender primero la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo. El bautismo, sin duda, es morir con Cristo y resucitar para una nueva vida en el reino. Por eso es que es de suma importancia creer en la obra vicaria de Cristo y aceptarla por la fe. Esta también es la razón por la cual Pablo dice que lo primero del evangelio es creer que Cristo murió por nuestros pecados, y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día ante muchos testigos, puesto que este maravilloso evento GARANTIZA nuestra propia futura glorificación en el reino venidero. Pablo estaba convencido de que si Cristo no hubiese triunfado sobre la muerte, VANA SERÍA NUESTRA FE EN EL MENSAJE SALVADOR (Leer todo 1 Corintios 15).

Así que no sólo basta creer en el reino de Dios…¡también es necesario creer que Cristo murió por nosotros, que fue sepultado, y que resucitó de la tumba al tercer día para darnos vida en su reino. Es por eso que el evangelista Felipe bautizaba sólo aquellos que habían creído en dos cosas fundamentales: el reino de Dios, y el nombre o en la persona de Jesucristo como el Cristo e Hijo de Dios, y por supuesto, en su muerte, sepultura y resurrección al tercer día (Ver Hechos 8:12).

El “QUÉ” y el “CÓMO” del evangelio completo

El evangelio completo de Cristo es el “Qué” y el “Cómo” de la salvación. El QUÉ es la meta del reino de Dios y el CÓMO  es  la fe en la muerte, sepultura y resurrección al tercer día de Cristo). Esto mismo imitaron Felipe y Pablo ante los gentiles (Hechos 8:12; 28:23,30,31). El “QUÉ” y el “CÖMO” constituyen su evangelio completo. Lo que quiero decir es que Jesús anunció una meta para el cristiano que él la llamó EL REINO DE DIOS,  y el medio por el cual podemos entrar en él es a través de la fe en su obra vicaria en la cruz y  en su resurrección gloriosa al tercer día. Estos dos puntos hacen el evangelio completo o el anuncio salvador del Padre que todos debemos creer.

Muchos evangelistas predican el “CÓMO” de la salvación, pero no el verdadero “QUÉ”. En otras palabras, ellos anuncian que Cristo murió por nuestros pecados, que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, pero cuando se trata de lo QUE obtendremos por esa fe, la cosa se torna obscura.  

¿Cuántos hoy se han bautizado habiendo creído en el  verdadero reino de Dios y en el nombre de Jesucristo? ¡Muy pocos! Definitivamente muchos se han bautizado habiendo creído efectivamente que Cristo murió por ellos, que fue sepultado y que resucitó al tercer día, pero cuando se trata del reino, ¿qué es lo que han creído del reino? Aquí empieza el problema, pues muchos cristianos ni siquiera saben qué es el reino de Dios, y los que afirman creerlo, lo creen mal, o de una manera que Cristo jamás lo hubiera enseñado. ¿Acaso una esperanza distinta no es un evangelio falso? ¡Claro que lo es! Y ya sabemos lo que dice Pablo de los evangelios espurios o trucados (Gál. 1:6-9).  El asunto es realmente serio, y no es para tomarlo a la ligera. Un evangelio falso no salva, pues sólo hay un anuncio salvador, y ningún otro más.

Acerca de apologista

Soy un cristiano nacido de nuevo, peruano, gemelo, tengo 56 años, y soltero. Soy de profesión Ingeniero, y tengo un diploma en teología del seminario Baxter (C.A). En mis tiempos libres escribo artículos cristianos para mi sitio web y blog. MI interés es que más personas conozcan al Señor Jesucristo y su mensaje salvador del reino.

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